Los Pelicans tuvieron su revancha ante el Jazz y los vencieron por 138-133 en OT. Los locales contaron con un estupendo Brandon Ingram, que tuvo la mejor noche de su joven carrera.

A diez días de aquel polémico final, New Orleans y Utah volvieron a verse las caras este jueves por la noche en el Smoothie King Center. En una atmósfera de rivalidad por el desacertado cobro de los árbitros, el equipo Pelícano fue un poquito más que su rival y cobró venganza al imponerse por 138-132.

Al igual que en aquel recordado juego, el dueño de casa encontró la chance de triunfo a través de su nueva joya, Brandon Ingram. El alero, que llegó a la franquicia en el traspaso de Anthony Davis a Los Ángeles Lakers, tuvo su mejor noche desde su llegada a la liga a través del Draft 2016: 49 puntos (mejor marca personal), ocho rebotes, seis asistencias y un bloqueo en 41 minutos.

El local encontró en el alero la carta para mantenerse en un juego parejo, y fue bien acompañado por Derrick Favors (21 puntos y 11 rebotes), E’Twaun Moore (16), Nickeil Alexander-Walker (12) y Frank Jackson (10).

No obstante, Utah presentó batalla de la mano de un buen juego externo, liderado por otro serio candidato al All-Star, Donovan Mitchell. El escolta encajó siete bombazos en quince intentos para combinar 21 de sus 46 tantos en la noche, los cuales acompañó con seis rebotes, dos asistencias y dos robos. Además, fue bien acompañado por Bojan Bogdanovic (26), Jordan Clarkson (16) y el mismo Gobert (17-14-4), para dar un juego parejo de principio a fin.

Todo parecía indicar que Ingram acabaría venciendo a Mitchell en el duelo estelar y sería el héroe de la noche. A falta de un segundo en el reloj, el ex Lakers fue asistido por Lonzo Ball (5-4-13) para encajar el tiro que parecía ser el decisivo.

No obstante, una nueva polémica sucedió en Nueva Orleans, otra vez con Gobert en el centro de la escena. El francés recibió una leve falta de Jaxson Hayes en la salida de costado y la terna arbitral pitó la sujeción del jóven ex Duke. El francés tendría la chance de ganar el partido, pero falló el primero de sus dos tiros libres y envió el juego a un alargue (122-122).

El impacto de una nueva situación extraña parecía calar profundo en el equipo de Alvin Gentry. Mitchell lideró la carga para la visita, mientras que una bomba de Bogdanovic alejó al equipo a cinco unidades con 2:28 en el reloj.

Pese a esto, el Jazz no volvería a anotar en esos 148 segundos finales, en gran medida por la buena defensa colectiva del local. De la mano del tándem Ingram-Favors, New Orleans se arrimó hasta concretar su remontada con un doble de Moore, que luego sería acompañado por dos tiros libres de la figura del encuentro.

Mitchell tuvo la chance de igualar la historia, como de arrimar a la visita cuando el margen fue de cuatro puntos, pero se encontró con un gran defensor en Jackson, que le evitó la heróica y sentenció el juego desde la línea.

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